Estaba emocionado: era el primer día que iría a la escuela. Sí, el primer día de escuela. Más bien, el primer día de instituto; ¡y no conocía a nadie, sólo porque mi padre, Gabriel Hitler, modista, no quería llevarme a la escuela: tenía un profesor que me daba clases en mi casa!
Yo hacía lo que él quería: sabía japonés, tocaba el bajo, sabía esgrima... ¡Y tenía que ser modelo para él!
Estaba cansado, hasta que un día, me encontré con LoLo. Me asusté mucho la primera vez que lo vi.
Me dijo:
-¡Hola! Yo soy quien te convertirá en Cat Blanc, ¡el mayor superhéroe de todos los tiempos!
Me quedé petrificado. Su cabeza, muy grandota, destacaba mucho: su cuerpo era diminuto. Sus ojos azules me miraban brillando. Estaba clarísimo que estaba emocionado.
-¿Y qué tengo que hacer para convertirme en Cat Blanc?-pregunté. Era un novato.
-Simplemente, di: LoLo, ¡cola fuera!, ¡y ya está!-y añadió, con expectación-Y si estás en peligro, di:
Cat-a-clysm-yeah ¡y ya está! Se fundirá todo lo que toques con tu mano derecha. ¡Sólo derecha! Recuérdalo.
Pero lo que no sabía era que había otra chica como yo, con un animal muy raro que la convertía en superheroína: Marietta.
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario