-Pero ¿quién eres tú?-se pudo oír desde la casa de los Dupont.
-¡Soy KiKi, la mariquita que te convertirá en Ladybird, la mayor superheroína de todos los tiempos!
Marietta se quedó fascinada. ¿KiKi? ¿Ladybird? ¿Ella, superheroína?
-No sé si nací para esto...-musitó Marietta-Me gusta ayudar a la gente, pero ¡no soy valiente! ¿Por qué me has elegido a mí para hacer esto?
-Sé que vales mucho, Marietta-la consoló KiKi-. ¡Sólo tienes que aprender un poquito! Verás: si quieres transformarte en Ladybird, deberás decirme: KiKi, ¡alas fuera! y listo. Si te encuentras encerrada en un problema, di Lucky-Charm-Yeah y te daré un objeto que te ayudará a solucionarlo.
Marietta se quedó sorprendida. Sostuvo con sus manos a KiKi. Bueno, simplemente KiKi levitaba encima de sus manos. KiKi notó que necesitaba ánimos.
-Oye, Marietta, si no quieres ser Ladybird, puedo elegir a otra. Si no quieres hacer esto...
KiKi empezó a levitar hacia la ventana.
-¿Qué haces, KiKi? ¡No he dicho que no quiera! ¡Vuelve!-suplicó Marietta.
KiKi se volvió volando hacia ella y las dos daban saltos de alegría.
Marietta pensaba: "Si tengo que ser una heroína, ¿quién será el malvado?"
CONTINUARÁ...
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